La dinámica de los mecanismos internacionales se mantiene activa, aunque cada vez más presionada por un entorno cambiante. En este 2025, conceptos como la despolarización ganan espacio, mientras la geopolítica global marca la agenda cotidiana en las principales economías, generando incertidumbre en los mercados e inquietud entre inversionistas y actores estratégicos.
Es bajo esa premisa que se inscribe la cumbre del G7 2025, que reunirá a los líderes de Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Japón. El encuentro tendrá lugar en Kananaskis, Alberta (Canadá), con la Unión Europea como observadora activa. El objetivo: articular una agenda común frente a los desafíos más apremiantes del escenario internacional.
Ejes clave de la agenda del G7: salud, comercio y seguridad
Históricamente, la agenda del Grupo de los Siete se ha centrado en temas como política comercial, finanzas internacionales, seguridad, migración y salud global. En 2025, estos ejes adquieren mayor complejidad, debido a las realidades políticas internas de los países miembros y la interdependencia de sus decisiones.
Entre los factores que condicionan la discusión destacan los recientes cambios de liderazgo político en Estados Unidos y Canadá. Washington, además, ha impulsado nuevas medidas arancelarias que afectan incluso a sus socios del G7. A esto se suma la decisión del gobierno estadounidense de abandonar por segunda ocasión la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Impacto de la salida de EE.UU. de la OMS: retroceso sanitario y reequilibrio de poder
La salida de Estados Unidos de la OMS limita las capacidades financieras y logísticas de ese organismo multilateral, afectando programas esenciales como el de vacunación y el acceso a terapias antirretrovirales, de los cuales dependen países de renta media y baja.
Según cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), las nuevas infecciones por VIH en América Latina aumentaron un 9 % entre 2010 y 2023. A su vez, los programas de vacunación infantil han sufrido retrocesos notables en América Latina, el Caribe y otras regiones, según el informe El Estado Mundial de la Infancia 2023, publicado por UNICEF.
Esta retirada también reconfigura el tablero geopolítico: países como China podrían llenar el vacío de liderazgo, pese a las controversias que arrastran desde su manejo inicial de la pandemia del COVID-19. Todo esto se da en medio de una creciente preocupación por la salud global y el impacto del cambio climático sobre los sistemas sanitarios.
Conflictos armados y energía: el factor Rusia-Ucrania
Otro punto crítico de la cumbre será el conflicto ruso-ucraniano. Se espera que el G7 reitere su apoyo a Ucrania y revise las medidas para reducir la dependencia energética de Europa respecto a Rusia. Estos elementos siguen definiendo la agenda geopolítica del G7 en medio de una guerra prolongada que ha reconfigurado las alianzas y prioridades del bloque.
Gaza, desinformación y el rol de los medios en tiempos de crisis
La crisis humanitaria en Gaza y la propagación de desinformación en los medios digitales también ocuparán un espacio importante en las discusiones. La falta de acceso a información verificada ha complicado el abordaje de conflictos, generando percepciones polarizadas que dificultan la acción internacional coordinada.
Aumento del gasto militar
En los últimos años, varios países del G7 han incrementado su inversión en defensa y tecnología militar. Este ascenso, reflejado en informes como el Índice Global Firepower, responde a la necesidad de reforzar la seguridad nacional frente a amenazas externas, el terrorismo, la ciberseguridad y la inestabilidad regional.
Migración, una presión en América y Europa
El tema migratorio no quedará fuera de la mesa. Estados Unidos e Italia, en particular, enfrentan oleadas migratorias que han puesto a prueba sus sistemas fronterizos, legales y sociales. La presión migratoria también se ha convertido en un catalizador de discursos políticos polarizados en ambos países.
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¿Logrará el G7 alcanzar el consenso?
La gran interrogante es si los líderes del G7 lograrán consensuar posiciones sobre estos temas sin comprometer sus intereses nacionales. Como ha ocurrido en el pasado, la falta de unidad puede impedir la firma del documento final, reflejando las tensiones internas de un bloque que, si bien poderoso, está lejos de ser monolítico.





